<span>Henry fords production methods affected the number of cars produced by increasing it.</span>
Answer:Though Great Britain had one of the greatest navies in the world at the beginning of the American Revolution, it did not have a large standing army. The British Parliament had historically opposed such an army during periods of peace. While the high cost of maintaining a large standing army was one factor behind this policy, Parliament also feared how a monarch might use this army to abuse the constitutional rights of the British people.
In addition, available British forces were spread thinly across the globe protecting the empire. Not only was the government required to maintain sufficient forces in the home islands to protect Great Britain from invasion by another European power, the government was required to maintain troops in many parts of its empire including such strategic locations as Gibraltar and the Island of Minorca. Great Britain was also forced to maintain large numbers of forces in the Caribbean to protect its rich sugar islands.
German military Jaeger rifle, c. 1775, Jamestown-Yorktown Foundation.
German military Jaeger rifle, c. 1775, Jamestown-Yorktown Foundation.
Because of the small number of British forces in North America at the beginning of the American Revolution, the British Army could not suppress the rebellion without major reinforcements. Recruiting a large number of troops and moving those forces to the American colonies before the new Continental Army became trained and ready to fight was important.
One of the quickest and easiest ways for King George III to increase the size of the British forces was to simply acquire troops from other European rulers. Before the rise of large national standing armies in the l8th century, it was common for rulers to simply lease or rent an army if a ready-made army was needed. Though George III sought troops from a number of European rulers, it was from the princes of small German kingdoms that he found the troops to augment British forces. In addition to being the King of Great Britain, George III was also the Elector of Hanover, a small German state. With his German title and strong German roots, he enjoyed special connections with other German princes allowing him to hire their soldiers. Hiring out soldiers was a good way for impoverished German princes to supplement their incomes. The decision by the British government to pursue the employment of foreign mercenaries against people who had long considered themselves loyal British subjects caused King George III to lose a great deal of support in the American colonies. The decision to hire foreign troops would be one of the causes specifically referenced in the Declaration of Independence as a factor which contributed to the final break
Explanation:
Feudalismo es la denominación del sistema político predominante en la Europa Occidental de los siglos centrales de la Edad Media (entre los siglos IX al XV, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre su comienzo y su duración, y esta varía según la región),[1] y en la Europa Oriental durante la Edad Moderna, caracterizado por la descentralización del poder político; al basarse en la difusión del poder desde la cúspide (donde en teoría se encontraban el emperador o los reyes) hacia la base donde el poder local se ejercía de forma efectiva con gran autonomía o independencia por una aristocracia, llamada nobleza, cuyos títulos derivaban de gobernadores del imperio carolingio (duques, marqueses, condes) o tenían otro origen (barones, caballeros, etc.).
El término «feudalismo» también se utiliza historiográficamente para denominar las formaciones sociales históricas caracterizadas por el modo de producción que el materialismo histórico (la historiografía marxista) denomina feudal.[2]
Como formación económico-social, el feudalismo se inició en la Antigüedad tardía con la transición del modo de producción esclavista al feudal, a partir de la crisis del siglo III y, sobre todo, con la disolución del Imperio romano de Occidente (siglo V) y la formación de los reinos germánicos y el Imperio carolingio (siglos VIII y IX).
Fundamentado en distintas tradiciones jurídicas (tanto del derecho romano como del derecho germánico –relaciones de clientela, séquito y vasallaje–), el feudalismo respondió a la inseguridad e inestabilidad de la época de las invasiones que se fueron sucediendo durante siglos (pueblos germánicos, eslavos, magiares, musulmanes, vikingos). Ante la incapacidad de las instituciones estatales, muy lejanas, la única seguridad provenía de las autoridades locales, nobles laicos o eclesiásticos, que controlaban castillos o monasterios fortificados en entornos rurales, convertidos en los nuevos centros de poder ante la decadencia de las ciudades.
Desde el punto de vista institucionalista, el feudalismo fue el conjunto de instituciones creadas en torno a una relación muy específica: la que se establecía entre un hombre libre (el vasallo), que recibía la concesión de un bien (el feudo) por parte de otro hombre libre (el señor), ante el que se encomendaba en una ceremonia codificada (el homenaje) que representaba el establecimiento de un contrato sinalagmático (de obligaciones recíprocas).[3] Esta serie de obligaciones recíprocas, militares y legales, establecidas entre la nobleza guerrera; giraba en torno a tres conceptos clave: señor, vasallo y feudo. Entre señor y vasallo se establecían las relaciones de vasallaje, esencialmente políticas. En el feudo, entendido como unidad socio-económica o de producción, se establecían relaciones de muy distinta naturaleza, entre el señor y los siervos; que desde la historiografía marxista se explican como resultado de una coerción extraeconómica por la que el señor extraía el excedente productivo al campesino. La forma más evidente de renta feudal era la realización por los siervos de prestaciones de trabajo (corveas o sernas); con lo que el espacio físico del feudo se dividía entre la reserva señorial o reserva dominical (donde se concentraba la producción del excedente) y los mansos (donde se concentraba la producción imprescindible para la reproducción de la fuerza de trabajo campesina). En otras formas, los siervos se obligaban a distintos tipos de pago; como una parte de la cosecha o un pago fijo, que podía realizarse en especie o en moneda (forma poco usual hasta el final de la Edad Media, dado que en siglos anteriores la circulación monetaria, y de hecho todo tipo de intercambios, se reducían al mínimo), a los que se añadían todo tipo de derechos y monopolios señoriales.[4]tal vez ayuda :).
The answer is b.cannot hear Italy’s demands